«ES COMPLEJO»

ES COMPLEJO», respondo cada vez que me preguntan cuándo «se hizo» la cordillera de Los Andes.

La imagen que acompaña esta publicación muestra a la derecha al continente americano con sus respectivas unidades fisiográficas. A la izquierda, se representan las fases de deformación a lo largo de los últimos 150Ma (eje horizontal) y en cada una de las latitudes. Cada barra de color indica el levantamiento de un unidad fisiográfica que aparece en el mapa.

Queda claro cómo los Andes es un collage impresionante, basado en una construcción de diferentes pulsos tectónicos separados en tiempo y espacio, siendo imposible de resumir todo en un «cuento corto».

Un inmenso porcentaje de la vitivinicultura sudamericana es de carácter andina, por lo que conocer la formación del paisaje actual ayuda a la comprensión del lugar. La montaña regula el clima, aporta los sedimentos dónde plantamos y el agua con que regamos. Por ello, para quienes estén interesados, pueden descargar el trabajo del cual se tomó esta imagen desde el portal Research Gate («Eventos tectónicos compresivos en el margen andino desde el Cretácico hasta el presente.» Cabrera et al, 2018.

SOLSTICIOS Y HORAS DE SOL

Comenzó el invierno en el hemisferio sur y los días comenzarán a alargarse paulatinamente durante los próximos 183 días.

La diferencia de latitudes en los viñedos del país hace que en el solsticio de invierno el sol brille 10,5 horas en las viñas de Humahuaca, 10 horas en los de Mendoza y casi 8 horas en los de Sarmiento (Chubut), los más australes del continente americano.

La imagen que acompaña la información es una composición de dos atardeceres tomadas exactamente en el mismo lugar (ciudad de Mendoza) los días 21 de junio y 21 de diciembre. Se aprecia el desplazamiento del sol desde el norte en invierno (derecha) hacia el sur en verano (izquierda) durante el atardecer. Hay 183 atardeceres que se dan entre esos dos puntos, desplazándose de izquierda a derecha y viceversa en infinitos ciclos de 6 meses a lo largo de toda nuestra existencia.

¿Dudas? ¿Apreciaciones? Nos leemos en los comentarios!

OBSERVACIONES INVERNALES

Para muchos turistas puede ser la estación menos llamativa a nivel vitivinícola. El verde desapareció de los viñedos, no hay nada fermentando en los tanques y parece haber entrado todo en un pronunciado reposo. Pero lejos de eso, las temperaturas invernales permiten ver paisajes únicos, sumado a fenómenos climáticos que sólo se producen en esta época del año en la provincia de Mendoza.

FOTO 1. Las nubes lenticulares sobre la cima del mirador del valle de Uco, el volcán Tupungato.

FOTO 2. Los plátanos centenarios que se resisten a perder sus hojas hasta la primavera generan túneles vegetales dorados en los diferentes «carriles» de la provincia.

FOTO 3. Las nubes iridiscentes son las clásicas del invierno y del «zona en altura». Dependiendo de la posición del sol, podemos observar los colores del arco iris en ellas.

FOTOS 4 y 5. Nevadas en cotas bajas, como en las cercanías de Potrerillos o el valle de Uco.

FOTO 6. La Precordillera nos «tapa» a los gigantes del límite, las moles de más de 6000 metros de altura que están sobre el límite con Chile (incluido el Aconcagua). Pero debido a la posición donde se oculta el sol desde mayo hasta julio, es posible ver su sombra proyectada en las nubes como en la foto o proyectándose sobre el cinturón de venus.

FOTO 7. Las inversiones térmicas también son muy usuales en esta época del año, generando una capa de nubes bajas. Desde las zonas altas como La Carrera o Potrerillos es posible fotografiar ese maravilloso «mar de nubes».

FOTO 8. A causa del mencionado fenómeno de zonda en altura, se producen nubes estacionarias sobre la cordillera que tienen una gran altura. En los atardeceres y cuando el sol ya se escondió del horizonte hace rato, sigue iluminando a las nubes que reflejan los colores naranjas y rojizos en todas direcciones. Es el clásico «se prendió fuego el cielo» que le dicen por acá.

Asique ya saben, si están dudando de visitar la provincia en esta época, esperamos haberlos convencido. Y para los locales, ¿cuáles de estos fenómenos experimentaron? ¿Algún otro que se nos haya escapado? Nos leemos en los comentarios!

OASIS ESTE


El oasis Este, o mejor conocido como Zona Este está ubicado a unos 40 minutos del centro de Mendoza y se caracteriza por ser el corazón vitivinícola de sudamérica, con sus 65.000ha cultivadas de viñedos.

Geográficamente está compuesto por los departamentos de Santa Rosa (fuera de la fotografía), Rivadavia, Junín y San Martín). Corresponde a una gran planicie aluvial generada por los ríos Mendoza y Tunuyán, cuando hasta hace unos cientos de años se unían conformando el gran río del Zonda. En la actualidad el Mendoza cambia bruscamente de rumbo hacia el norte (el «codo del Mendoza» se aprecia notablemente), e inclusive el Tunuyán tenía dos brazos hasta la llegada de los inmigrantes. El brazo norte es la Cañada de Moyano y pasaba muy cerca del centro de San Martín.

La Zona Este nace en la margen oriental de la sierra o anticlinal de Barrancas y del río Mendoza. La sierra la separa de Agrelo y Perdriel, ya en la parte más alta de la cuenca del río Mendoza. Como se vio en anteriores publicaciones, hay una parte de Luján sobre la calle La Legua (RP61) que corresponde genéticamente a la Zona Este.

Quien quiera conocer más de esta región puede dirigirse a las GUÍAS en nuestro perfil. Allí están ordenadas todas las publicaciones de ese territorio.

Ustedes amigos, si han tomado alguna vez vino argentino, tomaron la zona Este. Por ello les preguntamos ¿qué vinos les gusta de esta indispensable región vitivinícola del país?