JOYA VITIVINÍCOLAS. EL PERAL

Hay lugares, muy poquitos, que tienen algo parecido a la magia. Que llevan más de un siglo de vitivinicultura en el valle de Uco y en los que se encuentran los muy escasos viñedos centenarios. Esos que son parte del patrimonio de la industria. Uno de esos lugares es «El Peral«.

El Peral fue históricamente todo lo que estaba entre las sierras y la ruta que ingresa a Tupungato. Allí están los suelos más profundos, el agua que llega de vertientes y una suave pendiente que ayuda a la helada. De la ruta al este, todo se vuelve muy pedregoso y los productores venidos de Italia y España sabían que eso era poco rinde. Por eso El Peral está dónde está. Y lo pueden ver bien en la distribución de viñedos en la primera imagen.

Cuando los límites se formalizaron, una parte de El Peral quedó dentro de otro distrito; San José. La ilógica lógica de los límites rectos marcados por el hombre. Así, el ingreso a una finca histórica de la zona (Mangato) está dividido en dos, a pesar de compartir mismas características. La zona patrimonial e histórica tiene apenas 600 hectáreas de viñedos, y año tras año se pierde superficie cultivada.

Afortunadamente existen pequeños productores como Gerardo Michelini y familia, German Masera, José Lovaglio, Estela Perinetti y otros que pone en valor a una zona tan histórica como cualitativa.

Para despedirnos, mostramos algunas fotos de lo bello del paisaje peralino junto a viñas antiquísimas. Ustedes amigos, ¿qué otros productores pequeños de vinos conocen de El Peral? Nos leemos en los comentarios

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