La Vitícola: Irlandeses, viñedos y tragedia

   “Debo concluir conjurando solemnemente  a mis compatriotas pobres, si es que valoran su felicidad en el futuro, a que jamás pongan un pie en la República Argentina, aunque sean tentados, como puede ocurrir, por ofertas de pasajes gratuitos o les aseguren confortables hogares”. T.W. Croke, obispo de Cashel. 

Estación La Vitícola (fuente: arqueología ferroviaria)

En el sur de la provincia de Buenos Aires se desarrolló una de las historias más fascinantes y trágicas que nos haya tocado leer del mundo de la vitivinicultura. Se trata de una colonia de irlandeses manejando cientos de hectáreas de viñedos en las cercanías de Bahía Blanca. Si bien esta historia no ese centra en el vino, muestra una de las aristas de como se desarrolló la vitivinicultura en el sur bonaerense. Lugar que llegó a tener casi 400 hectáreas en épocas doradas.

Edición de 1890 donde figura el «Cantón de Bahía Blanca» con 384ha de viñedos

Corría fines del siglo XIX y el gobierno argentino buscaba inmigrantes en Europa para colonizar las áreas «libres de aborígenes». Es así como un grupo de 1772 irlandeses arriba al puerto de Buenos Aires el 16 de febrero de 1889, a bordo del vapor alemán SS Dresden.

Parte de ellos son convencidos y contratados por la firma “Argentine Vine Culture Company” o “La Vitícola S.A”, cuyo representante era un americano de origen irlandés, David Gartland. la compañía estaba situada en las proximidades a Bahía Blanca, entre los kilómetros 679 y 684 del FCS. Gartland pretendía levantar tres centros vitivinícolas en las cercanías de la estación Napostá, del Ferrocarril del Sud y para eso necesitaba mano de obra barata. Convenció a un grupo de entre 700 y 800 irlandeses a los que se le sumaron 120 ingleses y otros tantos criollos con el compromiso de darles 40 hectáreas por familia, las que pagarían a 15 años y con muchas facilidades de pago. Tal cantidad de gente conformaron la colonia irlandesa más grande del país.

Ubicación de La vitícola

LA LLEGADA

Los colonos llegaron a la estación Napostá, el 26 de febrero de 1889, acompañados por Gartland, quien estaba a cargo de la colonia y por el Padre Gaughren. Debieron trasladarse en carros desde la estación Napostá hacia el sur unos 13 kilómetros, donde se instalaría la futura colonia la Vitícola. Al llegar descubrieron que no había allí nada que se pareciera a una colonia. Los relatos son crudos. Mencionan que se instalaron apenas algunas tiendas de campaña, por lo que muchos colonos tuvieron que vivir, “bajo los árboles o en zanjas”. Para aquellos que lo desconozcan, la llanura sur de Buenos Aires es un lugar de extremos climáticos, con viento y calor en verano y muchísimo frío en invierno. Los aborígenes llamaban «Huecuvú Mapú» al espacio que se extiende entre las Sierras de la Ventana y el mar, la tierra o país del diablo.

LA ESTADÍA

Las noticias que se conocen provienen todas de testimonios escritos, y dan cuenta de un pavoroso abandono por parte de la firma colonizadora, que aseguraba ser propietaria de esas tierras, que se comprometió a escriturar a favor de los colonos. La vida fue, durante ese tiempo, miserable. Aparentemente no se realizaron construcciones de ningún tipo y los inmigrantes debieron vivir en tiendas de campaña. La vida entonces fue tremendamente difícil allí, más bien imposible; al punto  que cuesta creer que la estancia de los colonos se haya extendido tanto en el tiempo, unos dos años según la opinión generalizada. Se afirma de modo concordante, por quienes han estudiado el tema, que durante los dos años que permanecieron los colonos, o al menos buena parte de ellos, en La Vitícola, unos cien irlandeses, en su gran mayoría niños, murieron, casi seguramente por las malas condiciones del agua y otros problemas con la alimentación,  que les provocaba diarrea y otras enfermedades.

En un artículo titulado “Un centenar de irlandesitos en La Vitícola”, del Licenciado Bolnad, una de las personas que más estudió el tema, dice: “…. En marzo de 1891, los últimos, poco más de quinientos, dejaron el lugar para volver a Buenos Aires. En la colonia quedaron la estación del ferrocarril y más de cien muertos, en su mayoría niños irlandeses quienes yacen en un lugar ignoto, no lejos de la ciudad viva”.

Estación La Vitícola (fuente: arqueología ferroviaria)

No hay demasiados testimonios sobre el viaje y la estadía de los colonos en La Vitícola. Tal vez el más importante de ellos es el del Padre Mathew Gaughren, sacerdote católico nacido en Dublín, quien acompañó al comienzo  a los colonos. Así describió el paisaje:

El lugar es realmente hermoso. Consiste en una serie de ondulaciones en la tierra, no demasiado grandes como para llamarlas colinas, pero que en Inglaterra bien podrían denominarse como dunas…. A lo lejos pueden verse los picos de las montañas de Curamalán…Sobre la aptitud de la tierra, no soy competente para juzgarla,  pero si debo dar una opinión a tenor del resultado obtenido por La Vitícola Company después de cinco meses de trabajo, podría decir que la mayor parte de la tierra es muy fértil”. Poco más tarde cuenta este religioso  que “un mes y medio después del arribo la mayoría de la gente aún estaba viviendo bajo carpas en la pendiente de una colina” y agrega que “en la parte más alta hay un pequeño cobertizo de chapa galvanizada, que alcanza para guarecer el altar y que hace de capilla. La gente asiste a misa afuera, bajo el dosel del cielo. He tenido una numerosa cantidad de tumbas que bendecir porque hubo una gran mortandad de infantes, principalmente de diarrea, el resultado del cambio de clima y de comida”. Por otro lado, el vice cónsul británico en Bahía Blanca, Mr. Edmund Goodhall escribió: “Lamento tener que decir que muchos niños pequeños han muerto. Pienso que probablemente a causa del cambio de agua, que es bastante salobre e induce diarrea. La carencia de medicinas desde el comienzo fue una omisión de la que son culpables los gerentes de la colonia”. En el mismo sentido el Padre John Gaynor,  describe así la situación: “Eran casi un millar, algunos artesanos, sin previa experiencia en agricultura; el país era extraño, la lengua, la comida y las costumbres también. Las estaciones fueron malas y la tasa de mortalidad terrorífica: más de cien muertos en dos años. La Napostá Colony, como tantas en la época no fue un éxito. Los recursos de Mr. Gartland eran limitados y, por lo tanto, a principios de 1891 la colonia quebró. En marzo de ese año, quinientos veinte colonos recorrieron su fatigoso camino de regreso a Buenos Aires, espiritualmente quebrados y totalmente faltos de recursos”.

EL FINAL

Por lo que se sabe, en septiembre de 1889, apenas siete meses de arribados, los colonos comenzaron a abandonar la colonia. En marzo de 1891 la colonia quebró por lo que los últimos 520 colonos que quedaban dejaron el lugar para retornar a Buenos Aires. De los viñedos, su producción y destino nada de sabe, como tampoco se encontró la tumba de los más de 100 «ángeles caídos».

EL PRESENTE

En la actualidad no quedó nada de esa próspera vitivinicultura que se supo construir de la mano de los primeros inmigrantes; se fue perdiendo lentamente a medida que ingresaba el siglo XX. Recién a fines de los noventas, comenzó un movimiento de pequeños nuevos productores a plantar en las cercanías de Bahía Blanca, y lo fuimos ilustrando en sucesivos posteos (1, 2, 3). La zona presenta sus desafíos en cuanto a lo climático, pero tiene condiciones para producir vinos cualitativos. Alguno de esos proyectos son Santé Vins, bodega Saldungaray, AlEste o Myl Colores entre otros.

Poster de viñedos de Buenos Aires

Fuentes:

Para escribir este texto me basé en los muchos escritos que rondan por internet. El primero que la trajo a colación fue el amigo enólogo César Cárdenas, a quien le estoy muy agradecido de toda la info brindada. La historia fue muy poco conocida hasta hace poco, donde un artículo de el diario La Nueva la trajo a la luz. Recomiendo leer «La estación de los ángeles caídos. ¿Mito o realidad?«, «Vitícola: La Colonia Irlandesa«, «La estación de los secretos, La Vitícola«, «La estación del secreto de los inocentes«, «Estación La Vitícola«.

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