SIEMPRE QUE LLOVIÓ, PARÓ

La marcha climática de la temporada ha sido por lo menos peculiar. Mientras que los modelos mostraban un evento de la Niña fuerte, lo que se traduce en Cuyo como olas de calor y sequía, la cuestión ha sido muy diferente.

El comienzo de temporada mostró un septiembre y octubre con temperaturas un poco sobre la media, noviembre y diciembre en la media y por ende entramos a enero algo adelantados. Pero tanto enero como febrero fueron dos meses marcadamente frescos, con máximas 2°C bajo la media (esto es UN MONTÓN), nublados, ventoso y fresco. Esto llevó a que muchos de los indignados pileteros dijeran que es un «verano trucho», pero permitió una más lenta maduración de las uvas.

¿Qué sucede ahora? Marzo arrancó con temperaturas veraniegas (ahora sí), condición que va a durar hasta mitad de mes. Esto se lo debemos al anticiclón del Pacifico que se mantiene estable en esta posición y no permite el ingreso de los frentes fríos a Cuyo. Tal como pasó durante toda la temporada 2020 y por ende fue la más cálida que se recuerde.

Después viene la fresca de marzo, eso que los expertos consideran como factor primordial para tener una buena vendimia. Las horas de frío el mes previo a la cosecha. Si bien es muy temprano para decirlo, la 2021 tiene todos los condimentos para ser una vendimia memorable. Será cuestión de esperar.

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