Viñedos Oceánicos

Desde hace algún tiempo que venimos escuchando la frase «vino oceánico», para los viñedos plantados en las cercanías del mar. Eso nos trajo el siguiente disparador; ¿a qué se refiere por oceánico? ¿Hay alguna característica intrínseca en ellos?. Vamos a investigar de qué se trata el clima oceánico, su distribución en el mundo, la relación con las regiones más tradicionales europeas y conocer si existe en Argentina, y si hay viñedos y vinos de allí. Acompañanos.

A lo largo de la historia, los viñedos se han desarrollado en regiones próximas al mar. Sino revisemos muchas de las regiones más famosas del mundo y qué tan lejos se encuentran de un cuerpo de agua masivo. El por qué de ello radica en el poder de regular el clima y en la humedad y precipitaciones que aporta el océano cuando se encuentra con las masas de tierra. En el siglo XX, con la inmigración hacia América, Sudáfrica y Australia, se comenzó a conquistar zonas más cálidas, con menos precipitaciones que fueron cultivadas gracias al aporte de agua desde los ríos. Con eso, se suplía la demanda hídrica que no podían aportar las nubes. Mendoza y San Juan son dos ejemplos muy claros de vitivinicultura en zonas que para un europeo promedio les resultaría extremas o imposible. Una cosa se debe tener en cuenta es que no por estar cerca del mar (inclusive al lado), significa que exista una influencia marcada en el clima por parte de él. El mejor ejemplo es la Patagonia argentina, lugar donde el viento seco del oeste prevalece y transforma el paisaje en un desierto árido, seco y frío. Situación similar sufre el sector norte de Chile y Perú, o las costas de Namibia.

CLIMA OCEÁNICO: DEFINICIÓN

Para hablar de clima oceánico, nos tenemos que remitir al sistema de clasificación climática de Köppen-Geiger, la más «estándar» y de referencia que existe. Estos señores dividieron a los climas en cinco grandes grupos, desde tropical pasando por árido, templado, continental hasta polar. Dentro del grupo de los climas templados, existe uno en particular que está asociado al clima oceánico.

El clima oceánico, marítimo, atlántico o británico es un clima propio de latitudes templadas, próximas al océano e islas donde el viento sopla desde el mar hacia el continente. Esto es importante porque que el viento provenga desde el océano significa que trae consigo aire más fresco que el del continente y la humedad con sus lluvias. Las oscilaciones térmicas diurnas y anuales son pequeñas o moderadas, lo que significa que no existen grandes cambios de temperaturas a diferencias de los climas continentales. Poseen abundantes lluvias a lo largo de todo el año (1000mm o más), aunque con un máximo en invierno y no existe temporada seca. En la clasificación de Köppen es el Cfb (C= Templado, f= sin temporada seca, b= veranos cálidos). En el siguiente mapa van a ver la distribución mundial de este clima y podrán notar lo acotado que es.

Como era de esperarse, el norte de España e Italia, Francia, Alemania poseen este clima. También Nueva Zelanda, este de Australia y algunas porciones puntuales de Sudáfrica. Por último, en América se encuentra mucho más acotado a la región de los Lagos en Chile, a la costa sur de la provincia de Buenos Aires y a la sierra Atlántica brasilera.

Si hacemos un acercamiento a Sudamérica, vemos toda una franja de colores verdes claros que domina el este y noreste del país. Es el denominado clima subtropical húmedo (Cfa). El resto del país es cruzado por la diagonal árida sudamericana que va desde el norte chileno hasta Santa Cruz y otros ambientes un poco más locales que van desde árido desértico y caliente (BWh) a templado de inviernos secos y veranos cálidos (Cwa). La única porción del país con clima oceánico está restringida a la provincia de Buenos Aires y más puntualmente a la costa desde Mar del Plata hasta Bahía Blanca

El lector meticuloso encontrará el por qué. Allí la costa se posiciona casi de este a oeste, permitiendo el ingreso del viento proveniente del mar hacia el continente y por ende, moldeando su clima. Hacia el norte de Mar del Plata, la influencia del cálido Río de la Plata vuelve el clima a Cfa, mientras que hacia el sur de Bahía Blanca el clima se vuelve desértico rápidamente. Se debe tener en cuenta que los límites planteados en el mapa son aproximados y planteados para una escala continental. Existen otros mapas a nivel país o provincias realizado por organismos públicos que difieren entre sí sobre la extensión de la impronta marina sobre el país. Acá sólo dos ejemplos:

En nuestra experiencia personal de analizar información meteorológica sumado al reconocimiento de la región y al hablar con agrónomos de la zona que se dedican a los cultivos intensivos, le creemos un poco más al de la izquierda, pero limitándolo hacia la zona norte de Mar del Plata. Tenemos información de un viñedo a pocos kilómetros de Cariló, donde la marcha climática de las vides es muy diferente a lo que se pueden encontrar en el eje productivo Balcarce – Chapadmalal. Por lo tanto, nos pusimos manos a la obra y con la información de muchos productores de la región hicimos este humilde y tentativo mapa donde el clima está moldeado por el océano.

Es interesante notar como el dominio del mar se extiende hacia adentro del continente por la parte más baja en términos topográficos, entre los dos sistema serranos y llegando a alcanzar a la ciudad de Tres Arroyos. Inclusive existen estudios en curso que intentan determinar las precipitaciones orográficas en la sierra de la Ventana y han determinado una muy leve influencia oceánica en algunos puntos de este sistema.

Con esto queda preguntarnos donde están los proyectos que poseen influencia marina en su clima dentro de Argentina. La producción de uva en Buenos Aires está concentrada en diferentes puntos, dos de ellos son los dos sistemas serranos. De ellos, el único con una influencia marcada es el de Tandil, y por lo tanto los proyectos entre Balcarce y Mar del Plata. Confeccionamos un mapa de viñedos basados en nuestra propia base de datos:

Se debe mencionar que la proximidad al mar hace que la temperatura varíe y mucho. Por ejemplo, entre los dos viñedos de Trapiche, uno ubicado a 8km del mar y el otro a 1km, cambia una franja Winkler, de II a I usualmente. La zona de Puerta del Abra está en la zona de transición entre el templado oceánico y el continental, y entre este proyecto de Balcarce y la costa podemos encontrar una transición de valores de temperaturas. Para nosotros, donde el clima oceánico coincide con los suelos super pobres de las sierras, es una zona que tiene uno de los mayores potenciales cualitativos del país. Un registro climático al otro extremo de lo que estamos acostumbrados en el árido desierto y que lleva consigo enormes desafíos vitivinícolas. De a poco, los vinos que van saliendo, corroboran nuestra teoría.

SIEMPRE QUE LLOVIÓ, PARÓ

La marcha climática de la temporada ha sido por lo menos peculiar. Mientras que los modelos mostraban un evento de la Niña fuerte, lo que se traduce en Cuyo como olas de calor y sequía, la cuestión ha sido muy diferente.

El comienzo de temporada mostró un septiembre y octubre con temperaturas un poco sobre la media, noviembre y diciembre en la media y por ende entramos a enero algo adelantados. Pero tanto enero como febrero fueron dos meses marcadamente frescos, con máximas 2°C bajo la media (esto es UN MONTÓN), nublados, ventoso y fresco. Esto llevó a que muchos de los indignados pileteros dijeran que es un «verano trucho», pero permitió una más lenta maduración de las uvas.

¿Qué sucede ahora? Marzo arrancó con temperaturas veraniegas (ahora sí), condición que va a durar hasta mitad de mes. Esto se lo debemos al anticiclón del Pacifico que se mantiene estable en esta posición y no permite el ingreso de los frentes fríos a Cuyo. Tal como pasó durante toda la temporada 2020 y por ende fue la más cálida que se recuerde.

Después viene la fresca de marzo, eso que los expertos consideran como factor primordial para tener una buena vendimia. Las horas de frío el mes previo a la cosecha. Si bien es muy temprano para decirlo, la 2021 tiene todos los condimentos para ser una vendimia memorable. Será cuestión de esperar.

GEOLOGÍA Y TEMPERATURA

¿Qué tiene que ver una con la otra? Bastante. Los abanicos aluviales donde se cultivan las vides en muchos lugares del país tiene una pendiente promedio. Un señor (Blissenbach, 1954) se dió cuenta que esa pendiente depende del área de aporte (cuenca de captación). En criollo, mientras más grande es la cuenca, mayor distancia de transporte de los clastos, se rompen más, y cuando se depositan, lo van a hacer en un menor ángulo, y por ende una menor pendiente.

Si tienen menos pendiente, vamos a tener menor diferencia topográfica entre la parte más alta y la más baja, y por ende menor diferencia de temperaturas.

Vamos a dos ejemplos claros dentro del Valle de Uco. El abanico del río Tunuyán, cuya cuenca es la mayor de los ríos del valle, tiene la menor pendiente. Esto hace que en zonas tan distintas como La Consulta y la parte más alta de Altamira haya apenas 180 metros de desnivel. O que entre la parte más alta y más baja de El Cepillo haya apenas 100 metros de diferencia. Por otro lado, en Los Chacayes la cuenca de aporte es mucho menor, generando una serie de abanico muy empinados y donde alcanzamos a tener 3 regiones Winkler desplazándonos apenas 15 km.

Este es un ejemplo de cómo la geología se emparenta con la temperatura en los pedemontes de muchas de las regiones del país, de la riqueza de lugares que poseemos y de la diversidad de terruños que todavía nos queda por descubrir.

Será hasta la próxima.

NEVADAS

Las nevadas invernales son de vital importancia en los Andes Centrales de Argentina y Chile. Son los «ahorros» que nos gastaremos en verano, además de nutrir a los glaciares.

Con el comienzo de la temporada invernal, los organismos a ambos lados de la cordillera monitorean con especial atención las acumulaciones niveas y hacen cálculos para ver cómo van a distribuir el agua en la primavera.

En la foto, se aprecia a la izquierda la montaña antes de la primer nevada de la temporada, luego de la primera gran nevada que alcanzó a cubrir hasta la latitud de Mendoza (centro) y por último, una segunda nevada que llegó hasta la Puna catamarqueña incluída (derecha).